Piernas hinchadas

¿Afección venosa o linfedema?

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Linfedema de estadio I

Indicios de una afección venosa

Las "piernas gruesas" pueden ser el primer indicio de una afección venosa, incluso antes de que aparezcan varices o cualquier otra molestia apreciable. Una sensación de pinchazos, hormigueo o picor en las piernas también puede ser un indicio del principio de una afección venosa o de la existencia de una debilidad también venosa.

Si la hinchazón aparece cada noche, independientemente de cómo le haya ido el día, o tiene los tobillos hinchados después de hacer un viaje largo, probablemente ya tenga las venas afectadas. Si ya puede ver unos engrosamientos, son varices superficiales.   

Las hinchazones y la sensación de tensión, un dolor sordo parecido a las agujetas, la piel muy sensible y caliente, y quizá un hematoma, también pueden ser indicios de una obstrucción venosa (trombosis). Si observa estos síntomas sobre todo tras un viaje largo en avión o en coche, o tras mucho tiempo en cama, vaya al médico inmediatamente. El riesgo de que un trombo se desprenda y provoque entre otras cosas una embolia mortal es máximo durante los primeros tres a cinco días.

Indicios de un linfedema

Las hinchazones que solamente desaparecen por la noche o tras varios días en la cama, pero que no desaparecen por sí solas durante un tiempo prolongado también pueden ser indicios de linfedema. Puede afectar a brazos y piernas, y en algunos casos también a otras partes del cuerpo, ya sea sin una causa evidente o como consecuencia de una radiación, una infección, una herida o un tumor. A menudo sólo afecta a un brazo o una pierna.

En más del 80% de los casos el linfedema puede identificarse con una prueba muy sencilla. Si no puede pellizcarse la piel de la primera articulación de un dedo de la mano o del pie afectados, porque está muy tirante, en medicina esto se denomina "signo de Stemmer positivo". Muy probablemente se trate de un linfedema.

Además, cuando los pliegues naturales de la piel son muy profundos, sobre todo en las articulaciones de los dedos, y aparecen hinchazones en el dorso del pie o de la mano, o en la corva, también cabe sospechar un linfedema.

Puesto que las afecciones venosas y los linfedemas no se curan solos, cuando note los signos citados acuda a su médico de cabecera o a un especialista (flebólogo, angiólogo o dermatólogo).

En el caso del linfedema, los drenajes linfáticos y otras técnicas ayudan a reducir la hinchazón. Una vez superada la fase de descongestión, debe mantenerse el éxito con unas medias de compresión. Esto se consigue con unas medias de compresión de tricotado plano, que sustituyen a los vendajes.