Las amputaciones de muslo implican la pérdida de la pierna, la rodilla y el muslo hasta debajo de la cadera.
Según la ley de discapacidades, se identifican con el símbolo "G".
Con las técnicas quirúrgicas actuales el proceso puede llegar a ser muy conservador. Con unas prótesis técnicamente evolucionadas se puede atender bien estos pacientes, incluso con un muñón tan corto como el que suele quedar tras una amputación de muslo. Tras la correspondiente rehabilitación, el afectado puede volver a andar tramos cortos o medios.
De todos modos deben evitar las profesiones que les obliguen a subir y bajar escaleras con frecuencia o a usar escaleras de mano. Normalmente sus puestos de trabajo suelen desarrollarse sentados, pueden tener que andar ocasionalmente algunos recorridos y es recomendable que estén protegidos de la intemperie.
En cuanto al asiento, puede ser útil una silla para pacientes con inmovilizaciones articulares de origen quirúrgico (sillas de artrodesis).

Amputación de pierna
Amputación del muslo