La osteoporosis (atrofia ósea) es una enfermedad metabólica del esqueleto en la que los huesos pierden resistencia, se vuelven porosos.
Los huesos parecen estructuras rígidas y sólidas que apenas se alteran. En realidad, cuando el cuerpo está sano reina una actividad constante, siempre en equilibrio entre la descomposición y la elaboración de sustancia ósea. Pero si se descompone más sustancia ósea de la que se elabora, el resultado es una pérdida neta: así empieza la osteoporosis. Los huesos pierden resistencia y tienen mayor tendencia a romperse. Suele afectar a los huesos del antebrazo y del muslo, y sobre todo a las vértebras. Los cuerpos vertebrales afectados se rompen y provocan deformaciones permanentes como las típicas “jorobas de anciano”, una forma de cifosis debida exclusivamente a la atrofia ósea. Un dolor intenso en la columna vertebral o en el esternón puede ser un signo de alarma de atrofia ósea, puede indicar que ya hay una o más vértebras fracturadas.
La osteoporosis está muy extendida entre la población alemana, donde se estima que afecta a más de 8 millones de personas, de las que cerca del 80% son mujeres.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incluido la osteoporosis en la lista de las diez enfermedades más importantes del mundo. En su decisión tuvieron una influencia fundamental las consecuencias de la enfermedad para los pacientes y los elevados costes de su tratamiento.

Osteoporosis