El linfedema no se cura. Pero sin tratamiento la enfermedad no se para.
La acumulación de linfa en los tejidos provoca, entre otras cosas, un aumento de las fibras de tejido conjuntivo, lo que a su vez limita aún más la función de los vasos linfáticos. Según la gravedad del cuadro cabe distinguir varios estadios:
Estadio 0 - Lesión desconocida
Aunque existe una lesión de los vasos linfáticos, todavía no se ha detectado. Los vasos linfáticos aún pueden transportar suficiente linfa y no aparece ninguna inflamación.
Estadio 1 - Estadio reversible
Tras un esfuerzo físico o al final del día aparece la inflamación. Es blanda y no se puede dejar ninguna huella marcada. El edema desaparece por la noche o tras pocos días de cama.
Estadio 2 - Estadio espontáneo irreversible
El edema no desaparece ni tras un reposo prolongado en cama, pero sí con un tratamiento médico adecuado. En este estadio existe una mayor sensibilidad a las infecciones.
Estadio 3 - Estadio irreversible
El edema es irreversible, es decir, la inflamación apenas se reduce. Pueden aparecer otras complicaciones como un eccema, una erisipela o las llamadas fístulas linfáticas. En este estadio también puede llegarse incluso hasta la llamada “elefantiasis”.

Linfedema
Curso de la enfermedad