El tratamiento se divide en tres fases
Fase 1: limpieza de la herida
Debido a la debilidad crónica de las venas de las piernas, la herida de la úlcera casi siempre está rodeada de tejido conjuntivo endurecido que tiene que eliminarse. Otra posibilidad es aplicar pomadas que disuelvan la costra o por lo menos la ablanden y la limpien. Sobre la herida húmeda se aplican tejidos especiales sin tricotar que aspiran las secreciones. En las heridas con infecciones bacterianas se aplican vendajes con partículas de plata que las desinfectan.
Fase 2: formación de tejido conjuntivo nuevo
En la segunda fase del proceso de cicatrización el organismo se esfuerza por rellenar el agujero de la piel. Para favorecer el crecimiento del tejido conjuntivo se aplican vendajes planos (de hidrocoloides o hidropolímeros) que estimulan la producción de tejido conjuntivo y mantienen la herida húmeda.
Fase 3: formación de piel nueva
En la tercera fase de la cicatrización, la herida se contrae y alrededor de ella van creciendo células cutáneas que acabarán por cerrarla. Puesto que las fases 1 y 2 de la cicatrización están muy alteradas en las personas con debilidad venosa crónica en las piernas, es habitual que sus úlceras no alcancen nunca la fase de 3 del proceso de cicatrización si no reciben un tratamiento de apoyo. En esta fase, en la herida debe mantenerse un equilibrio correcto de humedad y debe evitarse que el vendaje presione excesivamente sobre la piel recién generada. Para esto suelen aplicarse vendajes planos delgados (de hidrocoloides o hidropolímeros).
Para acortar esta fase, una vez que la herida ha entrado en un proceso óptimo de granulación puede cubrirse con una delgada capa de piel propia obtenida mediante una intervención quirúrgica (a veces con anestesia local). Existen diversas técnicas quirúrgicas, como el transplante de pequeños islotes cutáneos o delgadas láminas cutáneas que pueden aplicarse como una red sobre la herida.

Las venas
Fases del tratamiento