Más de la mitad de las personas de más de 60 años sufren dolor y limitaciones de movilidad en las articulaciones.
Puesto que precisamente los descuidos durante los primeros 20 años de edad pueden ser decisivos para los problemas de desgaste posteriores, es importante empezar con la prevención cuando se es joven. Una actividad periódica con un esfuerzo moderado, como el excursionismo, la natación, el ciclismo o el esquí de fondo pueden prevenir futuras afecciones articulares.
La alimentación también tiene un papel importante. La iniciativa "Decálogo de los huesos y las articulaciones" de la Organización Mundial de la Salud recomienda que cuando exista una artrosis se practiquen ayunos terapéuticos periódicos y se cambie a una alimentación fundamentalmente vegetariana. Es importante limitar el consumo de carne y recurrir con mayor frecuencia al pescado como fuente de proteína.
Una alimentación responsable y un ejercicio suficiente también ayudan a evitar el sobrepeso, lo que reduce el riesgo de sufrir enfermedades articulares. Por ejemplo, una pérdida de 5,5 kg de peso reduce a la mitad la probabilidad de sufrir una artrosis de rodilla.
¿En qué medida pueden ayudar los medicamentos y los suplementos alimenticios a la prevención?
No se ha demostrado científicamente que los "protectores de los cartílagos", constituidos por gelatina y extractos vegetales diversos, tengan ninguna utilidad. Sobre todo no ha podido demostrarse ninguna influencia sobre una pérdida avanzada de cartílago. Lo mismo puede decirse del consumo diario de hidrolizados de colágeno, aunque los afectados afirmen conseguir resultados positivos.

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